Este libro habla de Dios y simultáneamente del hombre. Es teología y antropología; mejor, teoantropología, porque toda afirmación sobre Dios conlleva siempre, al menos implícitamente, otra sobre el hombre. Así, cuando decimos que Dios Padre es el Misterio santo del Amor autocomunicándose por el Hijo en el Espíritu, estamos reconociéndonos como hijos suyos misteriosa pero realmente amados más allá de nuestra percepción sensorial y racional. Todo en estas páginas gira sobre el amor como cimiento indispensable de la construcción o realización de la persona y de la comunidad.